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Lee “E pluribus unum” en el Artículo de José Antonio Molina Farro

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FARRO

E pluribus unum

José Antonio Molina Farro

¿Todo en verdad,tiene sentido? ¿Acaso no quedan espacios vacíos cuya sola vacuidad tuviera algún significado? ¿No habrá una diferencia, un hueco, entre la imagen producida y el sentido que ésta revela o disimula? Paul Zumthor, La Mesure du monde, París, Le Seuil. Nuestro mal más profundo no es la corrupción, la impunidad o la delincuencia, es la falta de conciencia pública. Cada uno de nosotros tiene una conciencia personal trabajada, y a veces profunda. Pero falta en nosotros esa obra que consiste en conectar entre sí la conciencia ciudadana, formando las grandes líneas estructurales, que en los países adultos orientan silenciosa, pero firmemente, la marcha política de las naciones. Dice el notable filósofo y prosista José Ortega y Gasset que <<La Vida Creadora supone un régimen de alta higiene, de gran decoro, de constantes estímulos, que exciten la conciencia de la dignidad…Obedecer al que reconozcamos pleno derecho no es aguantar, pues aguantar es envilecerse>>.

Hoy día hay que preguntarse si el vivir resignados, el criticar tras bambalinas, el sentimiento de impotencia ante las arbitrariedades del poder, el temor a la denuncia, el inevitable miedo a que el poder se indigne y se encabrone si enderezamos una crítica que no guste y, en consecuencia, sufrir las represalias. ¿El encapsularnos en nuestros intereses egoístas y no solidarizarnos con el prójimo afectado, no es todo ello una forma de envilecernos? Muchos dicen, a manera de justificación y con realismo y razón, “tenemos que comer”, “tenemos que velar por la seguridad de nuestras familias”.  Y sí, ninguno de nosotros somos mártires o redentores. Y es que la falta de solidaridad organizada en una denuncia pública o en una voz común nos hace sentir sólos y rodar confundidos. Nos convertimos en<< una legión de soledades>> en las punzantes palabras de Albert Caraco. Cuán lejos estamos de la reflexión paciana de que “el nuevo impulso surgiría de los conflictos de la confluencia, de las fricciones de la diversidad y la pluralidad… y de su reconciliación”. Hay gobernantes que mandan pero no gobiernan. Gobernar exige tacto, capacidad para discernir las corrientes ocultas en el imaginario de los pueblos. Igual, aceptar y corregir con decisión lo que la vox populi señala como proceder cínico y desviaciones presumiblemente corruptas en el ejercicio del poder. Proceder con oportunidad y rectificar a tiempo, conocer la física molecular de los gobernados y la química de las pasiones y sensaciones colectivas. Entender que en política lo bueno solo es bueno a su tiempo. Para colmo la palabra perdió valor y el discurso dice nada, no comunica, aísla, no emociona, decepciona. Las palabras se han prostituido y las ideas se derrumban en el caos. Los proyectos de gran visión o calado están ausentes. Alguien que nos explique la incapacidad de la economía de Chiapas de alcanzar tasas de crecimiento similares al promedio nacional. La justificación es la misma. Los rezagos son ancestrales y estructurales, ergo, llevará muchas décadas salir de nuestra condición de atraso y marginación, nuestra condición de entidad con el mayor porcentaje de pobres y pobres extremos del país. No ven, no quieren ver, que en una entidad con fuerte composición agropecuaria la agroindustria, con integralidad y territorialidad, aunada a las invenciones adaptativas, son – homnis paribus- un camino viable, una solución que lleve a establecer sinergias en las políticas sectoriales con participación social. Recuperar la centralidad del Estado. La democracia es también creación permanente de lo nuevo.

No me cansaré de repetir el desperdicio infame de nuestro bono demográfico. Nuestros jóvenes en Chiapas y en México son, en su mayoría, desechables. Sus estudios no tienen valor de cambio, no sirven para la inserción y la movilidad social vertical. Son el ejército de reserva de la delincuencia. La edad promedio del chiapaneco es de 22 o 23 años, la del mexicano oscila entre 26 y 27 años. A partir de 2020 empezará a revertirse la tendencia y la población dependiente comenzará  a crecer, en detrimento de la población en edad de trabajar. Lo que los especialistas llaman la razón de dependencia demográfica. Ya muy pronto, de seguir esta  tendencia, hablaremos no de bono, sino de pagaré demográfico. Los viejos seremos, lenta pero irreversiblemente, más que los jóvenes. Por desgracia no somos un país fundado en el lema <<e pluribus unum>>,”a partir de muchos uno solo”, sino un complejo tejido de identidades que se solapan y superponen sin un claro sentido de pertenencia a un proyecto común para un destino común.

 Hoy estamos en vísperas de proceso electoral en Chiapas, por lo mismo, es oportunidad de una contienda edificante y digna, que permita construir sobre las diferencias. Hay sin duda, puntos de convergencia que beneficiarían a todos los chiapanecos. Es oportunidad pues, de empezar a construir una democracia civilizada y adulta donde no se necesite aniquilar al adversario en la lucha legítima por el poder político. No me queda más que convocarnos a abrir las puertas de la imaginación y la inteligencia. Usar nuestras fallas para esculpir la serenidad y rectificar con ánimo patriótico. Aprendamos de nuestros fracasos y construyamos nuestra propia historia.

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