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Lee “¡A volar!” en la Columna La Feria

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La Feria / Sr. López

¡A volar!

Sí. Viva la austeridad republicana. Mueran las obras faraónicas. Pueblo pobre, obras pobres. Peje ‘dixit’.

Paseo de la Reforma, debería ser una avenida de dos carriles, dos de voy y dos de vengo, a ver, ¿para qué esos camellones llenos de flores?… ¿a quién le quitan el hambre tantas estatuas?… ¿y esa Columna de la Independencia a cuántas familia le dejaron de dar agua potable? (y esa Columna de la Independencia con el Ángel que fueron a poner hasta allá arriba, que nadie lo ve y sería igual de bonito hecho de barro formado por manos mexicanas, en lugar de ese dispendio de bronce y hoja de oro; además de que se vería hasta mejor a ras de tierra, digamos -si acaso-, sobre un pedestal de ladrillo con ripio de tezontle).

La Diana Cazadora ¿Cómo para qué necesita esa fuente que es puro desperdicio de agua?… ¿y de bronce, como para qué?

El Palacio de las Bellas Artes es un monumental dispendio: una carpa de buena manta sirve igual para presentar bajo ella obras de teatro y musicales ¿por qué de mármol?… ¿por qué trajeron un arquitecto extranjero a diseñarlo?… claro: es una obra del Dictador, igual que el edificio central de Correos que funcionaría exactamente igual en un edificio de abobe, pisos de mosaico -bien encerado-, y techo a dos aguas de teja de barro (que sí son mexicanos, para que se lo sepa).

Y eso de andar rescatando pirámides en el Centro de la capital del país… con la de escuelas que hacen falta por todos lados. Ahí que las dejen y que inviertan el dinero en cosas útiles, en vez de andar desenterrando ruinas.

Ya desde el principio empezamos mal: ¿Palacio Nacional?… ya podrían haber construido unas vecindades para el pueblo bueno, y que los burócratas trabajaran en tiendas de campaña, con piso de tierra apisonada ¿o qué, hacen falta los pisos de parqué para desempeñar bien las funciones de gobierno? Y eso por no decir nada de la Catedral Metropolitana: ¿a poco para rezarle a Diosito se necesita esa cosa enorme, retablos forrados de oro, esas torres con tamañas campanotas?… ni que el pueblo fuera sordo: a chiflidos se puede avisar que es hora de misa.

Con el Manual de Obra Pública de Macuspana, el Museo de Antropología bien pudo ponerse en naves industriales con muros de block, pisos de cemento pulido y techos de lámina hechos con ángulos de fierro, que la gente igual va a ver la Piedra del Sol, Tláloc y la Coatlicue, no el edificio ese tan lujoso que mandó a hacer el presidente López Mateos nomás para darle un contratote a su amiguete Ramírez Vázquez, que apesta a corrupción nomás desde la mera entrada (y su paraguas ese tan bobo, que chorrea agua todo el año nomás a lo puro tarugo en un patio central en el que nadie anda, menos en tiempo de lluvias porque ni siquiera tapa las entradas del edificio).

Sí. Ya estuvo bueno de tanta tiradera de dinero. Nomás terminandito la Revolución empezaron con la locura esa de los murales: vaya usted a saber si se hicieron licitaciones, nomás piense en el dineral en que salieron si compara con el precio por metro cuadrado de la pintura de cal… pero, no, a tirar el dinero para hacer negocios con los que tenían cuates en el gobierno o con el Vasconcelos, bola de ratas, Rivera, Orozco, Siqueiros.

¿Y la UNAM?… igual los maestros enseñan y los alumnos aprenden, en aulas de un piso, sin semejantes jardinazos, sin esa Biblioteca forrada con azulejitos de poner de uno en uno, obrota que apesta a corrupción para darle chamba al tal O’Gorman que ha de haber cobrado por pieza pegada y a ver quién las cuenta.

No permitamos que siga esta tradición tan tonta de hacer cosas que aparentan lo que no somos. Porque lo que sí somos es un país de huarachudos, de gente buena y muy pobre: ¡abajo el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México!

¿Qué tiene que hacer el buen Pejesús para que entren en razón estos del gobierno que insisten en hacer un aeropuerto del primer mundo si estamos orgullosamente en el de tercera? Que disque ya no es suficiente el de ahora… bueno: ahí está la solución, alargamos las pistas de Santa Lucía, le ponemos otra si hace falta, el equipaje se carga a lomo (más fuentes de empleo); y al actual le agregamos también otra pista… son ganas de gastar y de robar, ya nos lo dijo en todos los tonos nuestro Redentor (o convénzalo, que es tan comprensivo que está dispuesto a oírlos: a ver, convénzanlo, porque autoridades, empresarios, arquitectos, ingenieros, especialistas en aeronáutica e inversionistas, no le tomaron parecer…)

¿Qué no le cuesta al gobierno el nuevo aeropuerto?… ¿Qué se paga con bonos que a su vez se pagan con el derecho de uso del aeropuerto?… ¿qué no ven la trampa? (-“No, la verdad, no)… ¡ah, bueno!, es usted miope, entonces nomás confíe en el santo Pejecutivo Legítimo: ahí van a robar y él lo va a impedir, eso sí: respetando los contratos ya firmados, que no se espanten los inversionistas: -¿Cómo?…. -¡Ah, no sé!… -Es que son contratos para hacer una obra en un lugar, para un proyecto, no para hacer otra obra, en otro lugar con otro proyecto… -¡Que se van a respetar, no esté de necio!

Y el Slim ese, que ayer se puso a dar explicaciones en rueda de prensa casi dos horas (una hora 51 minutos); a ese lo mandaron Salinas o Peña Nieto, a defender una inmensa corrupción que ya está ahí, clarito se ve, aunque no vaya a gastar un centavo el gobierno federal, aunque haya recibido 15 premios internacionales su modelo de financiamiento, como, por ejemplo: el “Mejor Financiamiento Aeroportuario” y “Mejor Financiamiento de Transporte”, otorgados por la revista especializada Latin Finance. Ni cuenta que apenas en noviembre pasado, haya sido reconocido como el “Proyecto Estratégico del Año” durante la novena edición del Foro de Liderazgo en Infraestructura de América del Norte en San Francisco, EUA. Otra prueba de su inmensa capacidad de simulación: hasta compran premios en el extranjero.

Si hiciera falta un solo argumento para descalificar la capacidad del Pejesús para gobernar este país, nomás con esto: ¡a volar!

Y el Slim ese, que ayer se puso a dar explicaciones en rueda de prensa casi dos horas (una hora 51 minutos); a ese lo mandaron Salinas o Peña Nieto, a defender una inmensa corrupción que ya está ahí, clarito se ve, aunque no vaya a gastar un centavo el gobierno federal…

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